8 de mayo de 2019

EL SALTO DEL GRAN TEJEDOR II




Cierto ser advirtió una vez que quisiera ser sepultado en un pétalo imantado. En lo incierto de su seno transcurrieron años, siglos,umbrales que hoy se volvían amargos y ya no estaban aquellos espejos donde extasiar la mirada. Las sombras que volvían de lo noble cada noche ahora supuraban locura y distancia a partes iguales.
Al cepillar la madera de los ídolos presenció lo siniestro de la historia y vió  como sus átomos burgueses se atoraban en la baba de los siglos. Cierto ser luminoso y de graciosa factura. Sepulturero recurrente de sus propias ideas geniales y solitarias. Al escupir lo oneroso de tener huesos. Al recorrer BORRACHO las arterias religiosas de la ciencia dando carcajadas de carretera perdida. Cierto super anciano de ojos flotantes.
Recordó que ni bien haber nacido otros seres lo tomaron a la fuerza y lo introdujeron en una lavadora. Cierto ser inconfundible. Cierta silueta que camina levantando los brazos al cielo raso. Recordó y lloró por 1 minuto 57 segundos. Cierto mesías anónimo. Recordó.
Saltó.